¿Dar un paseo a tu perro o salir a pasear con él? No, no es una pregunta trampa, es una pregunta de vital importancia si lo que queremos es tener un paseo tranquilo y reconfortante con nuestro peludo.
No hay más que salir a la calle y echar un vistazo, para ver los errores más comunes que se cometen cuando estamos sacando al perro por la calle:
1. No prestar atención al perro
Salir con el móvil, con la pareja o algún amigo o frecuentemente con muchas cosas en la cabeza que poco tienen que ver con nuestro perro, hará que sacar a tu perro a pasear deje de tener un protagonista principal: tu perro.
Te quedarías con la boca abierta de saber la cantidad de cosas que puedes aprender de él durante el paseo, simplemente observándole: gustos y preferencias, miedos o inseguridades, manías y hasta posibles problemas de salud.
Por otro lado, es también prestándole atención como podrás evitar que el can haga cosas que no queremos.
2. Seguirle cuando tira de la correa
Si tu perro tira de la correa con fuerza para llegar a un olor increíblemente atractivo y… ¡llega!, ¿por qué debería dejar de hacerlo? Jalar con toda su fuerza para conseguir descifrar lo que ese olor esconde, además de excitante, tiene el premio de poder llegar más rápido que si fuera caminando pacientemente.
Esto además le abre la puerta a un mundo de posibilidades: olores del entorno, comida, perros y un sinfin de cosas diferentes, objetos que se mueven, luces extrañas que aparecen y desaparecen, ruidos inquietantes, lugares misteriosos… ¡la calle es un auténtico parque de atracciones para nuestros perros! Y al otro lado… estás tú, tensando una correa que tiene que esforzarse en conseguir “estirar”.
3. Utilizar correas extensibles
Aparentemente son correas muy cómodas, que permiten dar cierto espacio al perro y mantenerle cerca cuando es necesario. Pero lo cierto es que las correas extensibles no son tan adecuadas como podríamos imaginar.
4. Usar la correa como timón
Con frecuencia nos olvidamos de que la correa es una mera herramienta para controlar las distancias de nuestro perro, y comenzamos a utilizarla como timón de dirección – avance – retroceso – parada.
Esto es realmente molesto para el perro y normalmente no ayuda a mejorar el paseo, si no más bien lo contrario. El perro tiene grandes dificultades para saber cuándo y por quérecibe esos tirones o “empujones” de correa (desde el cuerpo o el cuello) en vez de aprender a caminar en nuestra dirección y junto a nosotros.
5. Hacer un paseo aburrido
Si el paseo resulta ser un trámite para tu perro, intentará que la duración sea lo más breve posible.
Las cosas emocionantes ocurren antes o después, y el paseo se habrá convertido sólo en un “mal necesario” para llegar de casa al parque, del coche a casa, de un pipi-can a otro, de una fuente a un pinar… No hay nada en el paseo digno de recordar, por lo que salir corriendo hacia la meta será lo más interesante del propio paseo.
Recuerda: Utiliza el paseo para recordar algunos ejercicios básicos como el sentado o el tumbado, juega con una cuerda o mordedor durante el trayecto, cambia de dirección inesperadamente y refuérzale si te sigue, para, corre, busca un camino diferente cada vez para llegar a un mismo sitio, ofrécele cosas novedosas… ¡y nuestro paseo será mucho más ameno y divertido!











